¿Hasta dónde y hasta cuándo?

Rémy HERRERA
(Domingo, 24 de junio)


En el conflicto de la SNCF [Compañía de ferrocarriles franceses], uno de los argumento del Presidente Macron es que la “reforma” que ha impuesto a los ferroviarios – la ley que incluye esta "reforma" ya había sido votada por el Parlamento – no implicaría ninguna privatización del sector ferroviario. Pero desde el  momento en que las organizaciones de derechas (UNSA) y reformista (CFDT) rompían la unidad sindical y que los sindicalistas más combativos (CGT, SUD-Rail) anunciaban que iban a seguir la huelga durante el verano (incluidas las fechas de viajes vacacionales), el ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire (ex ministro de Nicolas Sarkozy), presentó su proyecto de “ley-Pacto”. En el centro de este proyecto, disimulado tras un dispositivo pretendidamente destinado a ayudar a las pequeñas y medianas empresas y a desendeudar al Estado, se esconde un programa gubernamental de privatizaciones.

Este texto prevé próximas ventas de participaciones del Estado a propietarios privados en la ADP (sociedad gestora de los aeropuertos de París-Charles-De-Gaulle y Orly, número uno en Europa de carga y de correo), en ENGIE (grupo energético, antiguamente GDF-Suez, tercer grupo mundial en energía no petrolera) y en la Francesa de juegos (loterías y apuestas deportivas). La retirada del Estado afectaría también a Air France (donde los sindicatos siguen movilizados en un conflicto social aun no resuelto), a Orange (de telecomunicación) y al automóvil (Peugeot, Renault). Mientras, los medios de comunicación y sus legiones de  mercenarios comentaristas futbolísticos van aumentando la dosis máxima de “opio del pueblo” ¿Hasta dónde van a hacer recular al Estado estos neoliberales?
 
El contraataque de los trabajadores no se hizo esperar. El 14 de junio, unos 150 centros fueron ocupados por  los trabajadores de la electricidad y el gas. Te puede gustar el fútbol, pero aun mucho más la lucha. ¡En varias sedes, adonde habían  acudido decididos a que sus direcciones les dieran explicaciones sobre la privatización de la energía, los trabajadores vieron cómo sus jefes bajaban los ojos sin decir palabra, se parapetaban en sus despachos o escapaban corriendo! El 21 de junio, más de 220 centros de trabajo ya estaban ocupados por sindicalistas. Por aquí y por allá se instalaron piscinas de plástico en el medio del hall de entrada y los trabajadores en traje de baño se daban chapuzones, a la espera de que sus hijos también invitados, acudieran durante el fin de semana. ¡También se jugaba al ping-pong en las fábricas ocupadas cuando las huelgas del Frente Popular en 1936!

Mientras tanto, los sirvientes de Emmanuel Macron anunciaban que el presidente quería hacerse una nueva piscina (de superficie) - a expensas de la República - en Brégançon, un lugar de veraneo a su disposición en la Costa Azul. Y que la pareja presidencial ha hecho renovar la vajilla del Elíseo por 500 000 euros. El mismo día circulaba un video en internet con el Presidente declarando que se había gastado “una pasta gansa” para mínimos sociales. ¿Quiere esto decir que la próxima obra de demolición será de reducción de los presupuestos públicos de lucha contra la pobreza (rentas y prestaciones sociales para las familias pobres, pensiones mínimas de vejez, subsidios de alquiler…)?

Pues también eso caerá un día. Un informe oficial reciente indica que el número de niños pobres se dispara: casi un 20% de los niños viven hoy en el umbral de la pobreza en Francia. Proceden  de familias mono parentales y/o en paro. El poder afirma que el paro está bajando. Lo que ocurre en realidad es que las restricciones de registro impuestas a los parados se han endurecido de tal manera que permiten sacar de las estadísticas a mucha gente sin empleo. ¿Qué consecuencias saca el Gobierno de esto? Licenciar a 4000 empleados de la Oficina de Empleo, ¡nada menos que el organismo público que se encarga de ayudar a los parados a conseguir un empleo!

Terminarán ellos también por juntarse con los miles de despedidos de Carrefour, que se enteraron el 15 de junio de que la junta de accionistas de esta empresa de gran distribución (número tres a nivel mundial, detrás de Walmart) había asignado a su PDG (presidente-director-general) una prima de despido de 13 millones de euros por su gestión (¡con 2500 despidos anunciados!) y una jubilación anual de más de medio millón de euros. ¿Hasta cuándo estos dirigentes depredadores y cínicos, apoyados por el Gobierno, van a hacer funcionar su sistema de destrucción y de pillaje?

El 21 de junio, la Federación CGT Minas-Energía reivindicaba el corte de suministro de gas del Palacio de Elíseo, declarado en “precariedad energética”, como millones de hogares franceses. Unos días antes, cerca de Toulouse, el Primer Ministro, Edouard Philippe, se vio obligado a hacer un discurso a oscuras y sin micro a causa de un corte de luz organizado por la CGT.





Traducción de Red Roja