Las barricadas no tienen más que dos lados

 

También en el plano internacional, « LAS BARRICADAS NO TIENEN MÁS QUE DOS LADOS » (Elsa Triolet).

Por Georges Gastaud, secretario nacional del PRCF[Polo de Resistencia Comunista Francés],

y Antoine Manessis, responsable de la comisión internacional

 

Sobre el fondo de la crisis larvada del capitalismo mundializado y de las dificultades cada vez mayores de EE UU de mantener su belicosa hegemonía mundial, el mundo vive una situación internacional contradictoria y peligrosa, con numerosos focos de tensión alguno de los cuales puede servir en cualquier momento de pretexto para desencadenar conflictos devastadores, mundializados, véase exterminadores sin contemplaciones; es decir que ponen en causa la existencia de la humanidad. En ausencia de la URSS y del campo socialista mundial destruido por la contra-revolución de los años 90, a falta de un poderoso Movimiento comunista internacional que se inspire en el marxismo-leninismo para llevar a la vez el internacionalismo proletario y el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos para colaborar libremente, en presencia de un imperialismo americano tanto más revanchista cuanto históricamente en declive, con el pujante ascenso de una Europa alemana en plena carrera armamentista y la vuelta con fuerza internacional de un Japón presa del militarismo resurgente y del negacionismo histórico, mientras Macron prosigue las injerencias neocoloniales en África, mientras amenaza a Siria soberana y se implica en la puesta a punto de una “defensa europea” armada hasta los dientes y sometida a la OTAN, esta situación apela por parte de las fuerzas comunistas, progresistas, patrióticas, internacionalistas, antifascistas y anti-imperialistas nacionales e internacionales a un extremado espíritu de solidaridad y de responsabilidad para con los pueblos y países que resisten, en situaciones generalmente complejas, contradictorias y confusas, a ese enemigo principal de los pueblos, de la paz mundial y del futuro mismo de los hombres, que es, en todos los niveles, económico, político, cultural, ecológico y, por supuesto, militar, el imperialismo-capitalismo.

Ahora bien, en estos últimos tiempos, y a pesar del peligro inminente para la paz y el futuro de los procesos progresistas, vemos cómo se acentúa la tentación de algunos medios progresistas, incluso “marxistas”, de CICATEAR su solidaridad con los pueblos víctimas de la agresión.

  • Más que ningún otro de los Estados progresistas del ALBA, y en general de la América Latina en lucha, Venezuela bolivariana está atenazada en una sangrienta tentativa de desestabilización a la chilena por parte del imperialismo estadounidense y de la oligarquía local; sin embargo, a la hora de las manifestaciones de toda la izquierda popular francesa y europea para apoyar a Maduro y para combatir a la “contra”, vemos a dirigentes “comunistas” (sobre todo al director de L’Humanité) dando lecciones y , en realidad, instando a Maduro a dejar el poder sin resistencia; en una palabra, a desertar el combate y “salvar la cara”. ¿Aunque queden aisladas Cuba socialista, Bolivia y los otros países del ALBA?

  • Equidistancia irresponsable ésta cuando algunos ni levantan el meñique para conjurar la “guerra de gran amplitud contra Corea del Norte” (como escribió Trump), cuya preparación militar (maniobras comunes EE UU/Corea del Sur/Japón, “escudo” antimisiles, etc.) se acompaña de una campaña mediática planetaria seguida de un sinfín de sanciones financieras apoyadas lamentablemente por la ONU, y eso con el pretexto de que el “régimen” norcoreano (los perritos falderos del imperialismo emplean sistemáticamente esta expresión codificada cuando se trata de descalificar a un Estado antes de masacrarlo a bombazos) no responde a los criterios dictados por el Occidente capitalista en cuestiones de “democracia”: ¡esa “democracia” occidental que tolera que cinco millones de niños mueran de hambre en el mundo, que más de mil millones de personas, pronto dos mil millones, caigan en el desempleo, que estados plenamente soberanos, sobre todo en el mundo musulmán, sean destruidos por intervenciones americanas y otanistas, que millares de niños, de mujeres y otros inocentes huyendo de la muerte se arriesguen cada día a ahogarse en el Mediterráneo, mientras que para Estados petro-monárquicos medievales no haya ninguna reprobación respecto a su “régimen” interno groseramente opresivo con tal de que participen en el orden depredador mundial apadrinado por Washington, Tokio, Berlín y sus monaguillos del Elíseo… y que de vez en cuando financien la “compra” con grandes alharacas de un mercenario del deporte-espectáculo!

  • Asimismo es frecuente, también « en la izquierda », incluso en la « extrema izquierda », equiparar hipócritamente a EE UU con los Estados ruso, sirio, iraní, chino, con la excusa de que éstos últimos no responden a las normas del “pluralismo” (tanto más engañoso cuanto cada vez más controlado por el Oeste) del sacrosanto “Occidente” autobautizado “Comunidad Internacional”, ¡cuando el conjunto integrado por la tríada hegemónico-imperialista Washington-Berlín/Paris-Tokio no supone ni una décima parte de la población del planeta Tierra!

Peor aun, vemos a veces a fuerzas que se reclaman de Lenin y de la revolución, denunciar al ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas), ese intento internacional, por supuesto muy mejorable, y aun pasablemente inacabado de alternativa al modelo neoliberal, pero que sigue siendo un punto de apoyo para todos los que prefieren la colaboración internacional entre los pueblos soberanos a la “competencia libre y declarada” del TAFTA y de las transnacionales. El gobierno chavista-madurista en plaza en Caracas, está por supuesto muy lejos de ser el poder comunista “clásico”. Es verdad que el proceso bolivariano está aun dominado en Venezuela por la pequeña y mediana burguesía nacional. Es verdad que no está, o aún no está, claramente orientado hacia una revolución socialista y a la dictadura del proletariado, la única que, como la revolución abiertamente socialista elegida por los camaradas cubanos en 1959/61, podrá estabilizar en fin el poder revolucionario, planificar la recuperación económica, asegurar un empleo a cada uno y construir una patria para todos y todas. Del mismo modo que las “repúblicas del Donbass” a día de hoy no son repúblicas soviéticas y obreras en el sentido de 1917; por otra parte, no pretenden serlo; ¡pero no es baladí que, ante un verdadero « Drang nach Osten » (como se decía en los años 1930-40) empujado hacia el Este desde la UE-OTAN y apoyado por el gobierno pro nazi de Kiev, fuerzas populares, véase obreras, se hayan levantado en ese Este de Ucrania que fue una de las cunas de Octubre de 1917, y de la “Joven Guardia”, tan querida para el novelista Fadéiev, y de la heroica Resistencia proletaria de masas ante Hitler en la época de aquella operación “Barbaroja” aparentemente triunfante!

Ante esta situación compleja, el PRCF quiere recordar algunos principios elementales que es necesario recuperar:

Se trata de escapar al mismo tiempo del extremo oportunismo de los que, por no romper sus buenas relaciones con la UE que les financia a través del Partido de Izquierda Europea ni con el PS social-imperialista de quien dependen electoralmente, no “apoyan” a Maduro más que “como la cuerda sostiene al colgado” (¡al punto que un “apoyo” así es peor que un ataque frontal ya que desorienta a los defensores franceses del proyecto bolivariano!); escapar también del sectarismo doctrinario de los que rechazan la dialéctica marxista-leninista de la identidad comunista del reagrupamiento popular, nacional e internacional que debe unir en la acción a todos los enemigos del imperialismo, del anticomunismo y del fascismo, estrechamente asociados en Venezuela, en Ucrania y en Europa del Este.

Esta dialéctica objetiva une sin embargo dinámicamente, es decir “en movimiento”, la defensa de los objetivos propiamente proletarios (revolución socialista, poder de los trabajadores, comunismo…) con la incontrovertible exigencia de construir aquí y ahora, a partir de las relaciones de fuerza concretas, amplios frentes antifascistas, anti-imperialistas, anti-oligárquicos, antimonopolistas, pacíficos, patrióticos, democráticos, progresistas, en paralelo con el esfuerzo constante de la clase obrera y de los comunistas – es decir, de la parte de esa clase que se esfuerza por jugar un papel de vanguardia de clase organizada –, para dirigir estos frentes de manera eficaz contra el imperialismo, para aislar a los oligarcas y sus comisionados, para orientar en definitiva las revoluciones patrióticas y democráticas en el sentido de la revolución socialista y del poder de los trabajadores. En verdad no hay oposición entre la construcción y la defensa plena y total de estos amplios frentes y el desarrollo, en cada uno de los países concernidos, de partidos comunistas de combate, leninistas, anclados en el mundo del trabajo y de los barrios populares; muy al contrario, los dos objetivos se respaldan, lo mismo que a escala mundial y regional no hay oposición entre la puesta en marcha de amplias coaliciones internacionales por la paz, el progreso y el medioambiente, y la imperiosa necesidad de que renazca al menos un amplio Movimiento comunista internacional libre a la vez de tentaciones oportunistas y de crispaciones sectarias que, por otra parte, se retroalimentan.

Tampoco hay contradicción entre la solidaridad de clase internacional con los comunistas y los sindicalistas de clase a menudo perseguidos en el Este, también en Rusia, y la exigencia pacífica elemental que consiste en rechazar que de nuevo el gran pueblo ruso, que fue el artífice número uno de la derrota hitleriana, se encuentre cercado, amenazado, amputado, “sancionado” sistemáticamente por una política euro-atlántica cada vez más agresiva. Después de haber anexionado la Europa del Este a la UE/OTAN (para mayor desgracia del pueblo francés cuyo país está minado en profundidad por la “construcción” euro-germano-atlántica redoblada, resultado de ese giro contra-revolucionario de las relaciones de fuerza europeas) y una parte de las ex Repúblicas soviéticas, esta política pretende presionar a Rusia militarmente en sus flancos báltico, polaco, ucraniano, caucásico, centroasiático…, por no hablar de la presión militar sobre Pyongyang que apunta muy directamente a China popular y a la Federación de Rusia, ambos limítrofes de la República popular democrática de Corea…

No hay contradicción en definitiva en reclamarse de la lucha universalista por la democracia popular, el socialismo y el comunismo, y en defender el derecho del pueblo coreano a la reunificación (bajo el principio “Un Estado, dos sistemas sociales”, como se hizo para Hong Kong) pacífico, lo que implica el derecho de la RDPC a la autodefensa frente al ejército de EE UU nuclearizado y omnipresente en el Sur, frente igualmente a un Japón a punto de liquidar su constitución pacifista, de dotarse del arma nuclear y de volver a intervenir allí donde sus intereses imperialistas le dicten. No hay contradicción en defender el “pluralismo” del que algunos se reclaman abstractamente contra el “totalitarismo”, porque en nuestro tiempo el totalitarismo más peligroso – si está permitido usar esta palabra más bien confusa en el plano conceptual – es el que EE UU y sus secuaces quieren imponer al mundo entero, sin espacio político de repliegue, implantando un pensamiento, una economía, una “cultura”, incluso una lengua única mundial “made in Wall Street”, con un sometimiento mental sin precedentes de los individuos seguidos de cerca por el “Big Brother” atlántico y neoliberal. Y es tanto más cierto cuanto que cada vez más, al pretendido “soft power” (poder suave) neoliberal ejercido sobre los espíritus con la mediación de los medios alineados, la UE euroatlántica añade el puño de hierro colaborando sin rubor alguno con gobiernos clericales y fascistoides (Varsovia, Países bajos, Ucrania …), reprimiendo a los valerosos partidos comunistas del Este (Polonia, Países bálticos, Hungría, Bulgaria, Chequia…), abriendo las puertas por doquier a una extrema derecha nostálgica de una “Europa blanca”, pseudo-“cristiana” y “fortaleza” constituida dependiente y rival con el imperialismo USA por la dominación de los países del Este y del Sur. Por no hablar del apoyo, a menudo directo y descarado, que el pretendido Occidente liberal no ha dejado de prestar, por razones de clase cruzadas de anti-sovietismo y de anti-comunismo, durante decenios a los integristas religiosos tipo Ben Laden que ensangrientan periódicamente el planeta y que son, en muchos aspectos, subproductos, incluso proveedores, del imperialismo euro-atlántico.

Eso significa que hay que volver al principio inicial según el cual, efectivamente, “las barricadas no tienen más que dos lados”. Cuando los enfrentamientos decisivos de la Revolución francesa, sobre todo durante el Año II de la República, en febrero y en junio de 1848, durante la Comuna de París, cuando la Revolución de Octubre, de Stalingrado, de la guerra de liberación de Vietnam, etc., y mal que les pese a los pequeños burgueses de derecha y de izquierda, nunca ha habido tres campos, ni siquiera el campo supremamente biempensante de los super-revolucionarios que cuentan eternamente los avances, después los que lloran las derrotas y acto seguido dan lecciones retrospectivas: porque las situaciones políticas CONCRETAS no son situaciones de laboratorio. Casi nunca presentan una cara “pura” y definida en la que de un lado están los “buenos”, 100% garantizados en factura, y del otro lado los “malos”. Del lado de los explotadores también, hay a menudo los “idiotas útiles” irritantes que, con el fin de hacer valer su “noble espíritu” y adoptar pose ante la “posteridad”, prestan sus manos a los depredadores; al igual que del lado de los pueblos encontramos también, casi siempre, aventureros, pescadores en aguas revueltas y arribistas cuyas artimañas hay que desbaratar. Como decía Lenin contra los snobs políticos de toda laya:

«Quien espera una revolución social “pura” no vivirá suficiente tiempo para verla. No es más que un revolucionario de boquilla que no entiende nada de lo que es una revolución verdadera. (…) ¡Es como imaginarse que un ejército va a situarse en un lugar determinado y dice: “Nosotros estamos por el socialismo”, y que otro, en otro lugar, diga “Nosotros estamos por el imperialismo”, y que eso sea la revolución social!».

Y hay además que comprender, bien entendido dialécticamente la idea de que “las barricadas no tienen más que dos lados”. El enunciado no es un llamado al maniqueísmo y al alineamiento ciego. No solo sobre el principio general: porque – una vez que, y solamente una vez que, se ha elegido claramente el campo, el del antiimperialismo consecuente – se puede y se debe, desde el lado de la barricada elegido, y sin recabar aplausos de la parte del campo de enfrente al que, al contrario, hay que fustigar cada vez más, prestar oído si es necesario a sus críticas constructivas para permitir al campo elegido GANAR, lo que significa siempre, en definitiva, combatir a los “pescadores en río revuelto”, ayudar a ponerse al pueblo trabajador en posición dirigente en el marco de la alianza anti-imperialista y, al final, hacer prevalecer el único punto de vista auténticamente universal: el del comunismo entendido como lucha de clases por una sociedad sin opresión nacional ni explotación de clase. En una palabra, hay que escuchar la advertencia de Politzer, el filósofo comunista fusilado por los alemanes: “el espíritu crítico, la independencia intelectual no consisten en ceder a la reacción, sino en NO ceder”: ¡esa es la diferencia entre la verdadera duda metódica aconsejada por Descartes, que está totalmente dirigida contra el prejuicio y orientada hacia las luces, y el eterno escepticismo contrarrevolucionario, y al fin tenebroso, de aquellos que están siempre “con el culo en dos sillas”, dudando entre reacción y progreso, tinieblas y luz, obscurantismo y búsqueda universal de lo verdadero, campo imperialista y campo de las resistencias patrióticas populares!

Y esta agilidad dialéctica se hace aun más necesaria cuando se trata de aportar un apoyo militante, y a veces “militar”, a un tal gobierno que no es, o aun no es, incluso que nunca será, proletario; más aun, que en ciertos aspectos se debilita a veces él mismo en su lucha contra el imperialismo inquietando al proletariado y a los comunistas de su país. Así es como los comunistas del PRCF nunca han cicateado su apoyo indefectible a los comunistas venezolanos, a los marxistas del FPLP, a todos aquellos que muchas veces han sido molestados por los poderes en plaza, incluidos los poderes inconsecuentemente patrióticos que prefieren a veces su carácter burgués a la eficacia del combate anti-imperialista. La idea de que “las barricadas no tienen más que dos lados” no exige a nadie un alineamiento ciego “detrás de” tal o tal gobierno, aunque sea anti-imperialista o antifascista. Es inseparable del espíritu crítico guiado por el marxismo, de la solidaridad de clase indefectible con los proletarios y los comunistas de cada país (Siria, Iraq, Ucrania, Rusia, Irán, Yugoeslavia…), con tal naturalmente de que este espíritu crítico no sea una forma de atenuar el aspecto principal de las cosas: la ACCIÓN SOLIDARIA de clase y de masas para combatir al fascismo, el imperialismo y sus creaturas, en defensa del progreso social, de las libertades populares, de la paz mundial y de la soberanía de las naciones. Así dialogaban Lenin y Rosa Luxemburgo; a veces de manera áspera y pública, pero los dos defendiendo siempre el Octubre rojo, el movimiento Espartaco y la Internacional comunista por entonces en franco enfrentamiento de clases internacional: pero estaban claramente y en principio, “ante todo y a pesar de todo”, como decía Karl Liebknecht , DEL MISMO LADO de la barricada, y lo mismo rechazaban una “crítica sin apoyo” que un apoyo ciego y acrítico, puesto que los dos, sin cicatería, apoyabn sin rodeos a los “rojos” y a los anti-imperialistas del mundo entero.

Ante los peligros, demasiado sobrevalorados, que amenazan la paz mundial, ante la actual vacilación del movimiento popular francés a hacer explícita la relación entre la resistencia social al euro y los derroches insensatos previstos por Macron para liquidar la idea misma de una defensa nacional y sustituirla por un ejército “euro-otanista” apuntando hacia Rusia y dotado de la fuerza nuclear francesa, ante los intentos apremiantes, de momento ampliamente contenidos y frustrados por los pueblos, de “purgar” a Venezuela Bolivariana, de desestabilizar el ALBA y aislar a Cuba para “recuperar” toda América latina, ante la intentona de asfixiar la RDPC y destruirla atómicamente si se presenta la ocasión por parte de Trump a riesgo de provocar a China y a Rusia; y frente al encarnizamiento euro-americano que pretende cercar y recolonizar definitivamente a Rusia y a todo el área “post-soviética”, atenazar a Irán, aplastar al heroico pueblo palestino, “contener” y “reprimir” de mil maneras a la República popular china, el imperialismo está lejos, muy lejos, de tener ganada la partida como se está viendo en Siria donde los intentos imperialistas, pseudo-“democráticos”, de despiece del país al modo de Iraq, han sido parados.

« ¡Proletarios de todos los países, pueblos oprimidos del mundo entero uníos!».


En estas condiciones, el PRCF continuará no solo eligiendo su campo, el de la emancipación nacional, cultural y social de Francia y de toda la Humanidad, sino practicando la solidaridad de clase internacionalista “agarrando por las dos puntas” la divisa de la Internacional Comunista formulada por Marx y Engels, enriquecida después por Lenin, « ¡Proletarios de todos los países, pueblos oprimidos del mundo entero uníos! »

Prácticamente, hacemos un llamamiento a nuestros amigos comunistas, sindicalistas, patriotas progresistas, internacionalistas, de Francia y de otros lugares del mundo, a un mayor esfuerzo y más unitario en torno a los siguientes puntos:

  • Llamamiento a la retirada francesa de la UE-OTAN, ese factor mayor de opresión, de explotación y de guerra en Europa y en el Este de Europa

  • La condena de las injerencias neocoloniales francesas en África (Libia, Mali, Costa de Marfil, Centroáfrica, Burkina-Faso…) que no sirven más que a las transnacionales y que perjudican al mismo tiempo al pueblo francés y a los pueblos africanos que participan del espacio francófono internacional.

  • Un apoyo más determinado y UNIDO de los progresistas, en primer lugar de TODOS los comunistas, a los camaradas polacos, ucranianos, bálticos, checos, búlgaros, húngaros, etc., perseguidos por los poderes euro-fascistas que criminalizan el comunismo solo para mejor banalizar la extrema derecha

  • La defensa de la paz, la promoción de la reunificación nacional Norte-Sur, sin injerencias de EE UU, en la península de Corea.

  • El rechazo a toda guerra, a toda tentativa de aislamiento, a toda forma de “sanciones”, que amenazan al gran pueblo ruso del que el General De Gaulle decía justamente en 1966 que “había jugado el papel principal en nuestra Liberación” en la Segunda Guerra Mundial

  • El rechazo a todas las « sanciones » contra los pueblos ruso, iraní, norcoreano, venezolano; la imposición de sanciones internacionales al gobierno de extrema derecha israelí que se burla de la legalidad internacional, coloniza arrogantemente los territorios ocupados y constituye un foco permanente de guerra, de provocación y de crispación en la región más peligrosa del mundo.

  • Levantamiento inmediato del bloqueo a Cuba y la evacuación incondicional de la base de Guantánamo por los torturadores mandatados del “régimen” norteamericano, única fuente permanente y estructural de atentado a los derechos humanos en la isla de José Martí y de Fidel Castro.

Más que nunca, establezcamos la relación entre esta acción internacionalista consecuente y la estrategia nacional del PRCF; una estrategia que señala, e irá señalando cada vez más, pautas ante los verdaderos progresistas, a medida que desvelará el verdadero rostro de la UE/OTAN y su peligroso pequeño procónsul macroniano: la salida de Francia, por la vía progresista, del euro, de la UE, de la OTAN, en la perspectiva revolucionaria de una ruptura con el capitalismo-imperialismo, cuya perpetuación en el siglo XXI significa un obstáculo mortal para el desarrollo, incluso de la supervivencia, de Francia y de toda la Humanidad.

8 de agosto de 2017.

Fuente : https://www.initiative-communiste.fr/articles/prcf/plan-international-barricades-nont-deux-cotes/

Traducción de Red Roja