Arde la Iglesia católica en Chile

Uno de los pilares fundamentales e históricos de la burguesía chilena, la Iglesia católica, ha quebrado definitivamente. La reciente visita de Bergoglio a Chile originó la quema y destrucción de seis iglesias católicas, lo cual no ha sido noticia porque no las ha incendiado ningún islamista.

El movimiento obrero vive una explosión de huelgas sin precedentes y la visita de Bergoglio ha actualizado la crisis de legitimidad de un régimen político heredado de la dictadura con la colaboración de la Iglesia católica. La destrucción de templos católicos sólo es un reflejo de su verdadero hundimiento, que las encuestas ponen de manifiesto. 

No se trata sólo del típico encubrimiento de las violaciones sexuales, con 160 denuncias en las que están involucrados 80 sacerdotes y una monja. Una portada de El País consigna que “la crisis ha hundido el apoyo a la Iglesia, que ya venía bajando, hasta convertir Chile en el país con menos personas que se declaran católicas de toda Latinoamérica, solo el 44 por ciento. El 38 por ciento de los chilenos dice que no tiene ninguna religión, un récord regional que dobla la media”.

Las mujeres en Chile trabajan tres horas diarias más al día por las cargas familiares. La crianza de los hijos, el trabajo doméstico y el trabajo precario e inestable, sin derechos maternales, es un laberinto difícil de sortear para las mujeres de la clase obrera.

Siguen los asesinatos de mujeres. El grito de #NiUnaMenos, movimiento que en 2016 estalló en Argentina, inflamó las calles de Chile, alcanzando una protagonismo sin precendentes en la lucha contra la violencia hacia las mujeres en el país.

Todos los días las mujeres obreras se someten a abortos clandestinos e inseguros por los que se exponen a ir a la cárcel ya que la Iglesia católica impulsó la criminalización del aborto.

En todo el mundo las mujeres están en guerra con la Iglesia católica, y Chile no es una excepción. La demanda de aborto libre, seguro y gratuito, no sólo cuestionó a la Iglesia, también despertó a la sociedad. Han surgido protestas contra la criminalización de las mujeres que abortaban y manifestaciones organizadas por espacios tradicionales de coordinación de mujeres y se sumaban iniciativas en universidades y sindicatos, logrando llevar el debate a escala nacional.

En 2013 centenares de ellas interrumpieron una misa del arzobispo de Santiago Ezzati. Irrumpieron en la Catedral en el contexto de una protesta contra la obligación de llevar a término el embarazo de una niña de 11 años, que había sido violada reiteradamente por su padrastro. A la convocatoria difundida a través de redes sociales asistieron más de 10.000 personas.

Fuente: Movimiento político de resistencia