Comunicado de las Marchas de la Dignidad en Aragón sobre los últimos ataques represivos

Asistíamos el pasado 6 de Junio un terrible espectáculo como fue la detención en su propio pueblo por un dispositivo armado hasta los dientes de la Guardia Civil a los jóvenes Jon Ander Cob, Aratz Urrizola, Iñaki Abad y Julen Goikoetxea, condenados con penas de entre 9 y 13 años de prisión. Todo esto por lo que a todas luces, con videos que lo demuestran,  fue una pelea de bar en la que un mero guardia civil fuera de servicio tiene la capacidad de hacer pasar a unos jóvenes vascos más de 500 días en la cárcel sin siquiera celebrarse un juicio, acusándolos de terrorismo. Pues, como siempre, para el Estado español todo vale si se trata de reprimir a personas contrarias al régimen, especialmente en Euskal Herria.

Este es el pan de cada día: represión al pueblo catalán por ejercer su derecho a la autodeterminación, represión a raperos como Valtonyc, Hasel o La Insurgencia por denunciar al régimen y a la monarquía en sus temas,  represión por opinar en redes sociales como el caso de Alfredo Remirez, represión a sindicalistas como el secretario general de la CGT en Catalunya Ermengol Gassiot y a 28 compañeros que luchaban por una educación pública o al militante del SAT Fran Molero por manifestarse frente al congreso en 2013, represión para el periodismo independiente que muestra lo que los medios del régimen nos quieren ocultar como el caso del periodista Boro por grabar cargas policiales, la periodista Verónica Landa por informar sobre las torturas, malos tratos y muertes bajo custodia policial en el Estado español o el caso de Alex de Resistencia Films.

Esta represión no es nada nuevo, y queremos señalar que ni se origina ni acaba con la Ley Mordaza. Es hora de interiorizar que debemos de derogar todas las leyes represivas, que indistintamente del motivo que las originó, nos las aplican siempre a los mismos. Es el caso de la Ley antiterrorista, el Código Penal, la Ley de Partidos,  Ley Corcuera, Ley de Enjuiciamiento criminal etc… Así como los tribunales de excepción y persecución política como la Audiencia Nacional.

Los ataques a las libertades fundamentales no suceden al azar, sino que responden a una estrategia represiva del estado español de apagar cualquier pequeña chispa de resistencia frente a su opresión. Un Estado dirigido durante 80 años por las mismas clases dominantes fascistas que ganaron la guerra civil en el 39 y se pusieron una careta “democrática” en el 78, que no era más que un “cambio” de fachada para los mismos cimientos.

Somos conscientes de que un cambio de gobierno no supone nada, pues gobierne quien gobierne, siempre perdemos los mismos. La monarquía parlamentaria (que es lo que sin duda más viste a este régimen) está sumida en el descrédito popular y es hora de hacer ver que de aquí solo nos saca un cambio de Estado y de sistema.

Es hora de tomar partido en la lucha antirrepresiva, y esto pasa por la organización, por la unificación de la lucha popular en torno a unos principios fundamentales que apunten directamente al corazón del régimen.

La nueva oleada de ataques represivos del Estado español es absolutamente abominable, y desde las Marchas de la Dignidad en Aragón aprovechamos la oportunidad para reiterar nuestro máximo rechazo a estos ataques represivos y reafirmamos nuestra convicción por la conquista de la Amnistía Total para todas las presas y presos políticos.