Nota en defensa de Siria: contra la guerra desesperada de Trump y sus esbirros

Red Roja emite esta nota rápida por la urgencia de la situación, sin menoscabo de publicar análisis más elaborados en días venideros.


Hay que comenzar por denunciar lo burdo de los argumentos que se están esgrimiendo para bombardear Siria. Bajo ningún concepto el gobierno sirio tenía necesidad de lanzar un ataque químico, cuando después de siete años de guerra, con la inestimable ayuda de Rusia y la colaboración también de China e Irán, está ganando la guerra a los mercenarios del terror. 

Destacamos, pues, que el ataque sea justo ahora, cuando el gobierno le ha doblado al fin el brazo a estas grupos mercenarios impuestos, de manera directa o indirecta, por Occidente y sus peones en aquella zona de Oriente Medio: las fuerzas históricamente más reaccionarias y proimperiales de la región, como Arabia Saudí, Turquía e Israel. Cuando el gobierno sirio está ganando hasta el punto de obligar a sus enemigos a negociar la paz. 

Este ataque es, por tanto, incluso menos creíble que otros anteriores: la capacidad de engaño es ya hasta menor que en los tiempos de Bush y Blair. Es tan ridículo que han atacado el mismo día que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAC) iba a visitar Siria, impidiendo que se espere a las investigaciones. Y es que de nuevo -¡y cuántas veces ya!- estamos ante un guion ya establecido previamente por actores a los que no conviene una investigación objetiva.

Exactamente como tampoco les convenía cuando desenterraban cadáveres de los cementerios en Timisoara para culpar al gobierno rumano, o cuando mentían descaradamente sobre Yugoslavia, Libia o las “armas de destrucción masiva” de Sadam Hussein. Cada vez más voces hablan de la falta de credibilidad de quienes encabezan la llamada “comunidad internacional”.

Pero si bien este bombardeo es grave, lo que demuestra es que el imperialismo actúa cada vez más a la desesperada, obligado a dar zarpazos en una línea de desestabilización permanente y belicista que viene de atrás. En realidad, lo destacable es que, pese a haber causado 400.000 muertos oficiales y millones de desplazados, los planes del imperialismo están fracasando en Siria.

EE UU está perdiendo liderazgo con respecto a Rusia y China. E incluso su hegemonía de antaño está cada vez más puesta en cuestión en su propio campo aliado de la Guerra Fría, todo en el contexto de un sistema capitalista internacional al que solo le queda la barbarie para prolongar su criminal existencia. Ello explica las guerras comercial y de divisas desatadas recientemente por Trump. Y si desde los años 90 han fomentado conflictos regionales, hoy se encuentran con que Rusia está marcando líneas rojas y, así, ante el escollo encontrado en Oriente Medio, solo pueden continuar desestabilizando como sea. Y ya se prestan a crear lo más rápidamente posible las condiciones de propaganda a fin de que las “opiniones públicas” justifiquen un enfrentamiento con Rusia y China. 

Con respecto a sus aliados, aparte naturalmente de los criminales de Israel, es evidente que tanto Macron como Theresa May intentan desviar la atención de los problemas domésticos que tienen en sus respectivos países, empezando por las medidas gravísimas que toman contra sus propios pueblos y que le vuelve a buena parte de estos en contra, utilizando la guerra como shock interior ante esa situación de progresivo aislamiento. Alemania, mientras tanto, permanece en un silencio revelador.

En cualquier caso la clave está en la movilización de los pueblos. Red Roja se suma a los actores antiimperialistas del mundo, contra las fuerzas oscurantistas que gobiernan Occidente y que, por más que cacareen sobre “derechos humanos”, para nada están interesadas en la paz. La guerra se está cebando por ahora en la periferia. Pero el olor a pólvora terminará por inundar el centro del sistema imperial… si no se le para los pies. Y pararle los pies es posible. Siria ha detenido una gran parte de los misiles que le fueron lanzados anoche. Más aún: ha vencido, con la ayuda de Rusia y de otras fuerzas ya señaladas, la guerra brutal desatada en su propio territorio. Venezuela, Cuba y Hezbollah se han pronunciado inequívocamente en defensa del Estado sirio, y a ellos nos sumamos.

Señalaba Giap que, aunque la guerra de Vietnam la ganaran las fuerzas guerrilleras, las movilizaciones contra la guerra organizadas en Occidente tuvieron un efecto decisivo para acelerar y culminar la bancarrota de las potencias agresoras. Hacemos un llamamiento al movimiento antiimperialista en el que participamos para ir creando las condiciones para que en nuestras calles exista un potente y amplio movimiento en contra de la guerra. 

Llamemos al pueblo a movilizarse contra los Trump, los Netanyahu, los May, los Macron: los personajes indefendibles que lideran el mundo occidental y que se han puesto al frente de este miserable y cobarde ataque contra una Siria que lleva años de agresión salvaje en la estela de sangre dejada por Irak y Libia. Retomemos la mejor tradición de las movilizaciones contra la guerra de Vietnam y de las más recientes contra la guerra de Irak, basada también en escandalosas mentiras. Desestabilicemos al imperialismo en el centro mismo de su poder, desactivemos su “guardaespaldas interior”. Solo así venceremos los pueblos.