Alto a la represión fascista en Catalunya

Desde Red Roja nos solidarizamos con los cientos de miles de compañeras y compañeros en Catalunya que, ejerciendo su legítimo derecho de autodeterminación, están sufriendo una brutal represión por parte de unas fuerzas policiales enviadas por el gobierno de Madrid en clave de “ejército de ocupación”. Rindamos honor a toda esa gente humilde que está protagonizando admirables acciones de rebelión democrática en el sentido más estricto del término, es decir, en el sentido de querer ejercer su poder como pueblo.

Honor y agradecimiento. Porque lo que hoy sucede en Catalunya nos afecta y emplaza muy directamente a todos los pueblos que conforman el actual marco del Estado español. Porque en definitiva lo que hoy sucede en las calles de Catalunya es una cruda réplica de la farsa de transición que aquí se vivió hace 40 años. No estamos ante un régimen de la transición que ahora se hace ilegítimo. Siempre lo fue. Tan sólo que su ADN profundamente reaccionario se manifiesta con carácter masivo. Como ya pasó en 2011 cuando, ante el estallido de la crisis, se gritaba “lo llaman democracia y no lo es”. Y vuelve a pasar ahora con la “cuestión nacional”, también ahogada en sangre por el golpe del 36.

Ciertamente hizo falta esa crisis económica-social para debilitar el pacto de la Reforma entre los de arriba, incluido ese burdo “café para todos” diseñado con Suárez y que negaba los derechos nacionales históricos en el Estado español, y al que se prestaron las burguesías periféricas, también la catalana. Y, cómo no, hemos de aprovechar esa fisura “por arriba”. Cuarenta años más tarde estamos ante la mayor crisis política de aquella transición forzada desde el terror incubado en los anteriores 40 años de franquismo. Precisamente por eso, no sólo hemos defendido el derecho de autodeterminación, sino que hemos apostado por el Sí en el referéndum de hoy, ya que sigue siendo un reto político mayor retomar la ruptura traicionada en los años 70 en un contexto de constantes amenazas de los espadones y de las bandas fascistas. Baste ver las concentraciones por la “unidad de España” para reparar que aquí la historia no se cerró como se merecían todos esos bravos combatientes a los que cantara Miguel Hernández, él mismo arrancado de nuestras entrañas.

Cierto también que el régimen de la transición vive una mayor crisis de debilidad porque está directamente pilotado por los herederos directos del franquismo. ¡Cuántas veces hemos dicho que el PP es un problema para la estabilidad del sistema político español en tiempos de crisis de legitimidad de gobernación! Sobre todo, cuando no está en juego el poder real de las clases dominantes. Pero no son los únicos responsables. De ahí que haya que estar atentos a cualquier tipo de enjuague a modo de “segunda transición” que de nuevo deje intacto el poder por atrás de los oligarcas de siempre. Sin duda que nuestro mayor aliado es la propia movilización popular, como la de ahora en Catalunya.

Por eso en estos días hay que mostrar la máxima solidaridad de clase con los que siempre se la juegan en la calle más allá de la politiquería. Hoy, defender el derecho de autodeterminación en Catalunya es una exigencia para garantizar nuestra máxima unidad fraternal, esa que ya se vivió en los duros años de lucha durante la transición. Que no quepa duda: es este Estado de (y desde la) Guerra -tan sólo aparentemente unitario- el que fomenta nuestra división. Empezando por la peor de las divisiones: la que rompe el presente con la memoria antifascista debida.

 

¡VISCA EL POBLE DE CATALUNYA!

Unámonos con él en la resistencia contra el régimen de la traIsición

1 de octubre de 2017

 

Concentración 1 de octubre en Sol, Madrid